¿Maternidad o sacrificio?

/ 16:52:00

Desde tiempos inmemorables las mujeres hemos sido víctimas de la opresión, nos han usado como objetos y además de todo, nos han obligado a mantener un rol fijo en esta sociedad sumida en el patriarcado. El mundo aún no era mundo y las féminas ya teníamos obligaciones, sin mencionar de la inmensa responsabilidad de dar vida. Y sí, digo responsabilidad porque tener hijos parece ser el trabajo tiempo completo peor pagado de la historia.




No me canso de escuchar historias de esposas, mujeres, madres quienes viven su vida conforme a los estándares sociales impuestos por personas que murieron hace siglos y a veces ni siquiera se preguntan si tienen más opciones. A pesar de vivir en el siglo XXI, las mujeres aún se sienten obligadas a procrear, a dar vida, sin detenerse unos segundos y decir ¿Es esto lo que realmente quiero?

Yo intento plantar la semillita de la duda en toda mujer que conozco, darle un poco más de perspectiva y preguntarle si realmente quiere ser madre o simplemente piensa que como en un video juego, la maternidad es el siguiente nivel que alcanzar para poder llegar a la meta. Este es un tema que literalmente me saca de mis casillas, pues muchos dicen que son los síntomas de nacer como ¨millenial¨ aunque la mera clasificación me causa repulsión.  Pero yo no necesito hijos para alcanzar mis objetivos, dicho esto ya puedes imaginar que ser madre no está en mi top 10 de las cosas que quiera hacer en la vida. Pero aun así intento entender a las mujeres que si lo quieren.

He intentado tener esta conversación con docenas de mujeres pero el 80% de ellas se muestra agresiva ante mi particular manera de ver la vida. Defendiendo a sus ¨bendiciones¨ como si nadie más comprendiera el hecho de ser mamá, pero les cuento, más del 70% de las mujeres en este mundo también pueden parir. No amigas, no es un club exclusivo al que accedes los domingos por mimosas ilimitadas, es una condición natural creada para reproducir la especie y continuar existiendo.

La verdad es que este tema tiene tantas variantes que espero poder coquetear al menos con la mitad de ellas en mi búsqueda por entendimiento a lo que yo llamo el ¨síndrome de ser mamá¨. Ya que a pesar de no tener nada en contra de aquellas que quieren tener hijos, estas parecen odiarme cual anticristo, porque prefiero vivir una vida sin tener que educar a otro ser humano en este caos que llamamos mundo.

Mi curiosidad por esa obsesión sin control que tienen algunas mujeres acerca de ser madre me ha llevado a conocer muchas historias, que si bien me han conmovido aun no comprendo en su totalidad.  Por ejemplo, hablemos de esta chica, la llamaremos Juana. Juana tiene un matrimonio que parece funcionar, tiene una niña de unos 4 años ya y a pesar de prácticamente no tener tiempo para si misma entre su carrera, matrimonio y el hecho de ya ser madre, Juana llora cada noche. Llora porque no puede tener un segundo hijo, ese que la va a hacer sentir plena al fin. Y entonces yo me pregunto ¿Si no tenemos hijas no somos plenas? Eso quiere decir que ¿las mujeres jóvenes e infértiles son cuerpos sin alma que caminan casi por inercia? Realmente no me considero a mi misma un contenedor vacío y gris, sino más bien alguien que esta viviendo su mejor vida y disfruta de esta basada en sus decisiones.

Pero vamos ¿quién soy yo para juzgar a esas patéticas mujeres que se sienten menos que otras por no poder traer más niñitos a esta anarquía? Incluso mi propia familia me critica por mis pensamientos “alternativos” acerca de no querer ser madre y de sentirme no sólo suficiente sino fantástica de mi propia decisión. He oído cientos de consejos que jamás pedí, tales como “aun eres muy joven tienes tiempo”, “eso lo dices ahora pero ya querrás niños”, “ay pero congela tus óvulos para cuando estés lista”, esos y miles de otros comentarios arrogantes que quieren obligarme a encajar en un molde en el que no me interesa entrar.  Porque para mi no es asunto de llegar a “estar lista”, es que sencillamente no quiero regalarle mi existencia a un pequeño humano. Yo quiero disfrutar de todo lo que esta vida pueda darme sin necesitar la validación de un clan de madres.

No siento la desesperación de tener un hijo para que me ame, para sentirme necesitada o para tener alguien que me acompañe en la vejez. Pero decir esto en medio de un grupo de madres es como tratar de hablar mal de Dios en plena iglesia, ya que todas se juntan como un ejercito y se abalanzan sobre ti con quejas y millones de excusas casi al unísono, llamándote loca e irrespetuosa por tan sólo nombrar a sus pequeñas razones de ser. Pero soy periodista, jamás he tenido miedo de expresar lo que pienso y en esa misma temática les traigo otro ejemplo de desesperación materna que me hace querer tener un par de perritos y ya.




Esta chica será Miriam, quien tiene dos niños, una chiquita de 6 y un adolescente de 15. La pequeña la adora y no puede vivir sin ella, mientras que su hijo mayor ya no quiere estar con ella, ya tiene novia y se siente empoderado como todo joven pasando por la pubertad, pero Miriam en su afán de vivir la maternidad como si el mundo se acabara, lo asfixia, porque siente que su querido primogénito crece y la deja atrás. Entonces en un arrebato por sentirse necesitada se embaraza de un hombre que no la merece y la deja porque nunca estuvo comprometido. Ahora Miriam esta allí, con sus tres muchachitos, sintiéndose sumamente amada porque su niña aun tiene 6 por lo cual no la aborrecerá por otros 7 años y la pequeñita recién nacida simplemente le dará otros 15 años de ser el centro del mundo. Pero Miriam nunca pensó en realizarse como persona, no tiene ninguna carrera, tampoco no se detuvo un momento a evaluar si su compañero era el ideal para formar una familia, pero ella vive en su burbuja de madre porque eso la hace sentirse plena. Aunque dejara atrás sus sueños de conocer el mundo y ser la doctora que siempre quiso.

Les pregunto ahora ¿esto es parte del plan perfecto de ser madre? Yo no lo creo. Y no me malinterpreten porque conozco a muchas profesionales con hijos, que de alguna manera logran equilibrar su vida y hacerlo todo. Pero fueron ellas quienes decidieron que eso era lo que ellas querían, tal como yo ya sé que quiero sin necesidad de escuchar consejos ajenos. Por otro lado, nadie me ha preguntado nunca las razones por las cuales no quiero hijos, la verdad ni siquiera sé si podría tenerlos tras un largo tratamiento de medicinas que controlen mi síndrome de ovario poliquístico. Pero no me angustia en lo mas mínimo. También está el hecho de pensar que este mundo ya no es un lugar agradable, como para traer más personas a sufrir con nosotros. La sociedad está en un punto de decadencia inimaginable, el ser humano destruye el único planeta que tiene como si pudiera mudarse a otro en cuestión de días y para mi no es el ambiente idóneo para criar a una familia. Pero supongo que la necesidad de ser madre es mayor estos días que el sentido común, porque para mi es terriblemente egoísta traer más personas a este lugar tan jodido sólo porque los necesitas para que te digan cada día lo maravillosa que eres.
      
    Yo solo espero que tu hombre o mujer que lees mis palabras no te sientas sumamente ofendido por mis pensamientos, ya que yo podría hacer lo mismo contigo. Podría ofenderme porque eres y piensas distinto a mi, pero fíjate que no, no me disgusta, no me ofende ni tampoco me importa que mis pensamientos sean adelantados a nuestro tiempo o muy radicales para tu gusto. Porque una vez más reafirmo, todos debemos ser libres de vivir nuestra mejor vida. Pero eso sí, por favor deja de bombardearnos a todos con tu experiencia de maternidad/paternidad porque si fuera tan maravilloso como lo vendes, estarías disfrutando de ello en plenitud y no tendrías tiempo para desperdiciar en las redes sociales, vendiéndonos a todos una vida perfecta que no existe.


#PeriodistaNoctambula


Desde tiempos inmemorables las mujeres hemos sido víctimas de la opresión, nos han usado como objetos y además de todo, nos han obligado a mantener un rol fijo en esta sociedad sumida en el patriarcado. El mundo aún no era mundo y las féminas ya teníamos obligaciones, sin mencionar de la inmensa responsabilidad de dar vida. Y sí, digo responsabilidad porque tener hijos parece ser el trabajo tiempo completo peor pagado de la historia.




No me canso de escuchar historias de esposas, mujeres, madres quienes viven su vida conforme a los estándares sociales impuestos por personas que murieron hace siglos y a veces ni siquiera se preguntan si tienen más opciones. A pesar de vivir en el siglo XXI, las mujeres aún se sienten obligadas a procrear, a dar vida, sin detenerse unos segundos y decir ¿Es esto lo que realmente quiero?

Yo intento plantar la semillita de la duda en toda mujer que conozco, darle un poco más de perspectiva y preguntarle si realmente quiere ser madre o simplemente piensa que como en un video juego, la maternidad es el siguiente nivel que alcanzar para poder llegar a la meta. Este es un tema que literalmente me saca de mis casillas, pues muchos dicen que son los síntomas de nacer como ¨millenial¨ aunque la mera clasificación me causa repulsión.  Pero yo no necesito hijos para alcanzar mis objetivos, dicho esto ya puedes imaginar que ser madre no está en mi top 10 de las cosas que quiera hacer en la vida. Pero aun así intento entender a las mujeres que si lo quieren.

He intentado tener esta conversación con docenas de mujeres pero el 80% de ellas se muestra agresiva ante mi particular manera de ver la vida. Defendiendo a sus ¨bendiciones¨ como si nadie más comprendiera el hecho de ser mamá, pero les cuento, más del 70% de las mujeres en este mundo también pueden parir. No amigas, no es un club exclusivo al que accedes los domingos por mimosas ilimitadas, es una condición natural creada para reproducir la especie y continuar existiendo.

La verdad es que este tema tiene tantas variantes que espero poder coquetear al menos con la mitad de ellas en mi búsqueda por entendimiento a lo que yo llamo el ¨síndrome de ser mamá¨. Ya que a pesar de no tener nada en contra de aquellas que quieren tener hijos, estas parecen odiarme cual anticristo, porque prefiero vivir una vida sin tener que educar a otro ser humano en este caos que llamamos mundo.

Mi curiosidad por esa obsesión sin control que tienen algunas mujeres acerca de ser madre me ha llevado a conocer muchas historias, que si bien me han conmovido aun no comprendo en su totalidad.  Por ejemplo, hablemos de esta chica, la llamaremos Juana. Juana tiene un matrimonio que parece funcionar, tiene una niña de unos 4 años ya y a pesar de prácticamente no tener tiempo para si misma entre su carrera, matrimonio y el hecho de ya ser madre, Juana llora cada noche. Llora porque no puede tener un segundo hijo, ese que la va a hacer sentir plena al fin. Y entonces yo me pregunto ¿Si no tenemos hijas no somos plenas? Eso quiere decir que ¿las mujeres jóvenes e infértiles son cuerpos sin alma que caminan casi por inercia? Realmente no me considero a mi misma un contenedor vacío y gris, sino más bien alguien que esta viviendo su mejor vida y disfruta de esta basada en sus decisiones.

Pero vamos ¿quién soy yo para juzgar a esas patéticas mujeres que se sienten menos que otras por no poder traer más niñitos a esta anarquía? Incluso mi propia familia me critica por mis pensamientos “alternativos” acerca de no querer ser madre y de sentirme no sólo suficiente sino fantástica de mi propia decisión. He oído cientos de consejos que jamás pedí, tales como “aun eres muy joven tienes tiempo”, “eso lo dices ahora pero ya querrás niños”, “ay pero congela tus óvulos para cuando estés lista”, esos y miles de otros comentarios arrogantes que quieren obligarme a encajar en un molde en el que no me interesa entrar.  Porque para mi no es asunto de llegar a “estar lista”, es que sencillamente no quiero regalarle mi existencia a un pequeño humano. Yo quiero disfrutar de todo lo que esta vida pueda darme sin necesitar la validación de un clan de madres.

No siento la desesperación de tener un hijo para que me ame, para sentirme necesitada o para tener alguien que me acompañe en la vejez. Pero decir esto en medio de un grupo de madres es como tratar de hablar mal de Dios en plena iglesia, ya que todas se juntan como un ejercito y se abalanzan sobre ti con quejas y millones de excusas casi al unísono, llamándote loca e irrespetuosa por tan sólo nombrar a sus pequeñas razones de ser. Pero soy periodista, jamás he tenido miedo de expresar lo que pienso y en esa misma temática les traigo otro ejemplo de desesperación materna que me hace querer tener un par de perritos y ya.




Esta chica será Miriam, quien tiene dos niños, una chiquita de 6 y un adolescente de 15. La pequeña la adora y no puede vivir sin ella, mientras que su hijo mayor ya no quiere estar con ella, ya tiene novia y se siente empoderado como todo joven pasando por la pubertad, pero Miriam en su afán de vivir la maternidad como si el mundo se acabara, lo asfixia, porque siente que su querido primogénito crece y la deja atrás. Entonces en un arrebato por sentirse necesitada se embaraza de un hombre que no la merece y la deja porque nunca estuvo comprometido. Ahora Miriam esta allí, con sus tres muchachitos, sintiéndose sumamente amada porque su niña aun tiene 6 por lo cual no la aborrecerá por otros 7 años y la pequeñita recién nacida simplemente le dará otros 15 años de ser el centro del mundo. Pero Miriam nunca pensó en realizarse como persona, no tiene ninguna carrera, tampoco no se detuvo un momento a evaluar si su compañero era el ideal para formar una familia, pero ella vive en su burbuja de madre porque eso la hace sentirse plena. Aunque dejara atrás sus sueños de conocer el mundo y ser la doctora que siempre quiso.

Les pregunto ahora ¿esto es parte del plan perfecto de ser madre? Yo no lo creo. Y no me malinterpreten porque conozco a muchas profesionales con hijos, que de alguna manera logran equilibrar su vida y hacerlo todo. Pero fueron ellas quienes decidieron que eso era lo que ellas querían, tal como yo ya sé que quiero sin necesidad de escuchar consejos ajenos. Por otro lado, nadie me ha preguntado nunca las razones por las cuales no quiero hijos, la verdad ni siquiera sé si podría tenerlos tras un largo tratamiento de medicinas que controlen mi síndrome de ovario poliquístico. Pero no me angustia en lo mas mínimo. También está el hecho de pensar que este mundo ya no es un lugar agradable, como para traer más personas a sufrir con nosotros. La sociedad está en un punto de decadencia inimaginable, el ser humano destruye el único planeta que tiene como si pudiera mudarse a otro en cuestión de días y para mi no es el ambiente idóneo para criar a una familia. Pero supongo que la necesidad de ser madre es mayor estos días que el sentido común, porque para mi es terriblemente egoísta traer más personas a este lugar tan jodido sólo porque los necesitas para que te digan cada día lo maravillosa que eres.
      
    Yo solo espero que tu hombre o mujer que lees mis palabras no te sientas sumamente ofendido por mis pensamientos, ya que yo podría hacer lo mismo contigo. Podría ofenderme porque eres y piensas distinto a mi, pero fíjate que no, no me disgusta, no me ofende ni tampoco me importa que mis pensamientos sean adelantados a nuestro tiempo o muy radicales para tu gusto. Porque una vez más reafirmo, todos debemos ser libres de vivir nuestra mejor vida. Pero eso sí, por favor deja de bombardearnos a todos con tu experiencia de maternidad/paternidad porque si fuera tan maravilloso como lo vendes, estarías disfrutando de ello en plenitud y no tendrías tiempo para desperdiciar en las redes sociales, vendiéndonos a todos una vida perfecta que no existe.


#PeriodistaNoctambula

Continue Reading
Últimamente he estado leyendo mucho, informándome de ciertas religiones, culturas y sus variantes, aunque muchos no quieran ser identificados en ningún tipo de culto. Notablemente todos tenemos nuestras creencias y aunque no lo admitan todos pensamos que es la solución a los problemas. Como cualquier persona tengo días buenos y días malos, donde ciertamente no cuestiono si hay un Dios sobre todos nosotros mirando nuestras acciones 24/7 pero si me pregunto ¿Cuál es nuestro propósito en esta vida? Dudo mucho que hayamos sido creados para venir a este mundo a pagar facturas y a comparar cual entidad bancaria nos da el mejor crédito.

Creo que tenemos una misión y realmente aún no descubro la mía. Pero sin duda alguna sigo en mi búsqueda y les diré que para mi no tiene nada que ver con la religión. Me atrevería a decir que es un asunto más personal, en el que Dios y yo si estamos involucrados, pero sin esa lluvia de normas sociales e hipócritas creadas por hombres con sed de poder.




Esta última semana de alguna manera he estado coqueteando con otras creencias, como ya les dije no planeo cambiar mi Dios, pero si estuve interesada en ampliar mi perspectiva. Primeramente, me permití ir a probar una manera nueva de ver la vida y “convertirte” en el dueño de tu destino. Pero no entendí realmente el concepto de esta supuesta libertad, la cual se decía llamar diferente a las otras, aunque cada segundo que pasaba me sentía más y más adentrada en un culto al cual no estaba interesada en pertenecer. Y fue entonces cuando me pregunte ¿dónde empieza y termina la delgada línea que delimita la religión y el fanatismo?

Primero, tenemos que el fanatismo es la pasión por creencias y opiniones en especifico. Normalmente se emplea en religión y política. No obstante, lo mas interesante de este concepto es que al defender tus creencias u opiniones lo haces de una manera desmedida. Y como todos sabemos cuando comienzas a defender un punto de vista desmedidamente careces de argumentos y caes en la discusión emocional, lo que conlleva a la pérdida del raciocinio total.

Seguidamente, diremos que la religión es un conjunto de creencias las cuales implican ciertos tipos de comportamientos y normas que seguir. La religión también implica adoración a una deidad o ser omnisciente.

Ahora bien ¿significa esto que la religión implica ser fanáticos? Absolutamente no. No todo aquel que pertenezca a una religión deberá actuar con fanatismo y cerrar sus ojos ante la verdad. Pero amigos esto es solo una teoría, ya que como humanos y seres imperfectos no somos capaces de tomar el control y delimitar hasta donde podemos llegar. Mi experiencia me llevo a un cuarto lleno de personas que hablaban de ser dueños de sus acciones y destino, los cuales están orgullosos de ser diferentes a otros pero adoran a su líder y a las imágenes ligadas a su nuevo culto. Se reúnen y hablan de como sus vidas dieron un giro de 180 grados después de practicar esta nueva creencia, además de venderte un concepto como si fuese la cura de todos los males.

Yo me considero creyente, a veces creo en demasiadas cosas y quizás no debería. Pero si en algo no creo es en las personas, por ello los testimonios de fe se me hacen difíciles de digerir y aun más complicados de entender. Pero lo respeto. 

Días más tarde conocí a otra persona y compartiendo un café surgió el dichoso tema de la religión. Nuevamente era otra completamente diferente a la mía pero con características similares a todas las demás. Te inculcan temor de tu líder, te piden dinero para actividades que te harán crecer en espíritu, además de darte el discurso de no ser parecidas a nada mas que conozcas, prometiéndote la luna y estrellas a cambio de tu fidelidad. Una vez mas me vi envuelta en otro culto, en otra secta que no trae beneficios a la vida pero que toda persona necesita para satisfacer su necesidad de pertenencia supongo.

Trate de entender que nos hace tan vulnerables como humanos, a todos estos profetas que nos llenan la mente de sus doctrinas. Trate de comprender el porque de la satisfacción al pensar que si estamos en grupos podremos alcanzar nuestras metas con ayuda de algún tipo de líder espiritual. Siendo esta una mera percepción de mi semana aprendiendo de otras religiones, les digo y sin tratar de juzgar a nadie, que no creo en las nuevas religiones alternativas, esas que prometen ser distintas, pero exigen a sus miembros lealtad y contribución monetaria.

Además, que te llevan a aprender textos “sagrados” y a involucrar a más personas solo para “guiarlo”. Así como tampoco creo en las religiones que quieren excluirse del concepto en sí, quienes niegan ser otro culto más, pero alaban a un líder como su nuevo Dios y proclaman su nombre a los cuatro vientos. Hoy en día soy católica, porque así nací pero no me siento atada a mi propia iglesia, pues al final del día fueron ellos quienes sacrificaron personas a lo largo de la historia sin razón.

Mis creencias son personales claro está, pero si te preguntas ¿entonces en qué crees? Pues creo en un Dios, en un ser superior, en una fuerza que es más grande que nosotros y nos ayuda a seguir adelante con este huracán que llamamos vida. ¿Cómo lo hace? No lo se, si lo descubro les cuento.

¿Qué si creo en infiernos y cielos? Me gustaría pensar que al final de esta vida todos tienen lo que merecen ya sea si hacen el bien o el mal. Y pensar que me reencontrare con los seres que más amo nuevamente me da cierto confort, pero no puedo asegurarles nada. Porque el Dios en el que creo no castiga por el simple hecho que no le hagas caso.

Creo en el Karma, creo en las energías, creo que somos cúmulos de energía que se van moviendo por el cosmos y evolucionan. Creo en tantas cosas que a veces no se en que creer. Pero el punto de este post no es decirte que esta bien y que no. Solo te comento mi experiencia desde mi humilde punto de vista.


Y ¿tu en que crees?


#PeriodistaNoctambula


Comencemos con las siglas ASMR, que significan Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma (Autonomous Sensory Meridian Response en ingles). Ya sé suena complicado, pero les juro que es más sencillo de lo que parece.  El ASMR es un proceso biológico en donde sientes un cosquilleo muy satisfactorio en la cabeza, en tu cuero cabelludo o a veces en todo tu cuerpo.


¿Por qué pasa esto?

Cuando recibes estímulos visuales o auditivos tu sistema nervioso los convierte en una sensación. No muchos son capaces de sentir este ¨hormigueo¨, descrito de varias formas tales como un escalofrió placentero, un cosquilleo e incluso un masaje en la cabeza.

Lo cierto es que es difícil de comprender si aun no lo has probado o no eres capaz de sentir este cosquilleo. Pero te pondré un ejemplo que te dejara una visión más clara, el ASMR es muy parecido a la sinestesia, donde puedes percibir algo a través de dos sentidos al mismo tiempo, ya sea un color, objeto, textura e incluso palabras.

El ASMR se ha ido apoderando poco a poco de la plataforma de Youtube, con miles de videos creados solo con el propósito de llevar placer a sus espectadores. Se recomienda utilizar audífonos al momento de escuchar un video, de esa manera estarás mas concentrado y podrás tener una experiencia mas intensa. Muchas personas llaman al ASMR un orgasmo auditivo, porque tus sentidos se rinden ante los estímulos y se relajan a niveles estratosféricos.

Ahora bien, esta técnica solo será efectiva si tienes la mente abierta y te dejas llevar por las sensaciones. Cientos de personas alrededor del mundo utilizan el ASMR para calmar diferentes enfermedades, tales como la ansiedad, la depresión, el insomnio y el stress. Como es de esperarse también es utilizado para la relajación, la meditación y la concentración.

Les dejare aquí algunos de mis videos practicando la técnica de ASMR en búsqueda de tranquilidad y paz mental. Si les gusta suscríbanse a mi canal, pues subo videos cada semana.









Espero se animen y experimenten el ASMR por si mismos. Luego vengan y cuéntenme que tal.


Saludos Noctámbulos


#PeriodistaNoctambula